La estrategia del Bacará

El bacará es un juego sofisticado y aristocrático, del que muchas personas se sorprenden cuando descubren que se trata de un juego increíblemente fácil de jugar.

Lo básico

- El bacará no es un juego de habilidad: después de que tú eliges apostarle a la banca o al jugador, el juego queda fuera de tu control pues, a diferencia de los juegos de póker, tú ya no puedes hacer decisiones que afecten el resultado de las diferentes manos. No existe una estrategia básica a seguir como en el blackjack: los jugadores simplemente eligen cualquiera de los dos lados y observan cómo se desarrolla la acción.

- El hecho de que no exista una estrategia del bacará basada en decisiones, hace que el bacará sea un juego de azar. Si tú asumes al juego como tal, entonces no estarás en tensión tratando de lograr alguna ventaja dominante. El bacará es una vivencia de entretenimiento social donde el juego queda fuera de tu control, con lo que sólo tienes que acordarte de divertirte.

- Tampoco olvides que no tienes que apostar en cada una de las manos del bacará. Si tú quieres salirte por unas rondas, eso es totalmente aceptable. Si estás de visita por un casino, asegúrate de probar al menos un par de manos en el área de bacará, y aunque tu saldo esté por los suelos, aún así puedes experimentar la emoción del juego, jugando un par de manos entre rato y rato, y cuando quieras tomarte un descanso de la acción, simplemente puedes salirte por un tiempo.

Los números

- La ventaja de la casa en el bacará es muy amigable con el jugador, pues la casa sólo tiene una ventaja del 1,4 por ciento en apuestas de dinero parejas, y es debido a que esta ventaja es tan baja, que se cobra una comisión del cinco por ciento a las apuestas a la banca ganadoras. Lo anterior significa que los pagos no son realmente parejos: a los jugadores se les paga 0,95 a 1.

- En el bacará, las probabilidades ganadoras de la mano de un jugador son sólo ligeramente inferiores a las probabilidades de que pierda el jugador. La mano del jugador ganará el 44,62 por ciento del tiempo y la mano del jugador perderá en el 45,85 por ciento del tiempo.

- Los empates son una rareza, pero sí ocurren. La probabilidad de un empate en el bacará es del 9,53 por ciento. Nunca apuestes a un empate, pues no vale la pena; el pago por un empate es de 8 a 1, pero la casa tiene una ventaja enorme en estas apuestas (del 14,4 por ciento). Las apuestas parejas de dinero pueden parecer menos atractivas, pero te ofrecen probabilidades mucho más favorables.

- Si se ignora el factor empate, entonces la mano de la banca gana alrededor del 51 por ciento del tiempo. Este uno por ciento es una ventaja muy marginal, pero es ligeramente mejor que las probabilidades al estar lanzando monedas al aire. Si no te sientes seguro de qué apuesta hacer, apuesta a que ganará la mano de la banca. Las probabilidades estarán mínimamente a tu favor, mas si quieres acercarte a los juegos de azar con un cierto grado de seriedad, entonces debes de aprovechar cualquier ventaja que puedas encontrarte.